Mi compañero Mario hace tiempo me enseñó la bicicleta que le compró a su hijo para iniciarse. Su peculiaridad no era su diseño de madera, si no que no tenía pedales y, si te fijabas más, estaba limitada la dirección. Al comprarla a mi sobrina descubrí que facilitaba el equilibrio, además de favorecer la coordinación y el control de distancias. Justo todo lo contrario a lo que se suele hacer: incorporar ruedas adicionales para no desarrollar el equilibrio, pedales (incluso sin fuerza ni coordinación para propulsarse) y direcciones que rápidamente giran dirigiendo la bicicleta hacia el suelo. Está recomendada a partir de los 2 años.
Le estimulaba a mi sobrina a levantar los pies cuando cogía carrera o había una pequeña pendiente, a mi otro sobrino, que está imitando lo que hacía la hermana, solo hemos insistido en frenar con los pies cuando se tira por fuertes pendientes descendentes. Subir y bajar de la bici es por exploración. Es muy importante que la altura sea la adecuada que, como se ve en la foto, debe ser de puntillas, aunque al principio y para coger confianza puede estar el sillín un poco más bajo.
Después compramos un modelo BMW, un poquito más grande, que permite poner o quitar los pedales. Aquí incidí en el freno por retropedaleo, que no es muy común en las bicicletas actuales en España, pero que es muy interesante porque el niño tiene más fuerza en las piernas, además de tener bien agarrada la dirección, segundo problema después del equilibrio. No obstante, incorpora un freno con maneta a la rueda delantera (no hay pelibro de volcar hacia delante porque a estas edades no cogen tanta velocidad ni frenan tan fuerte). No crean que BMW está preocupada por el desarrollo sostenible, es solo una estrategia de fidelización a la marca desde pequeños.
Cual mi sorpresa, que cuando incorporamos los pedales para que se propulasara con ellos, yo le acompañaba trotando por detrás para evitar daños ante una posible caída. No solo no hubo caída, si no que a los 10 minutos ya iba sola. Eso sí, empezar por llano.
No obsante, ese mismo día vi como un niño de unos 10 años iba torpemente conduciendo una bicicleta ante la mirada de su padre con una ruedecilla lateral de apoyo. Este año he tenido alumnado de 12 años que tampoco sabía montar en bicicleta. A ellos le recomiendo que empiecen igual y les quiten los pedales. Mirad el siguiente vídeo…
Agosto 16, 2009 a las 10:16 pm |
Sería también interesante en la iniciación contemplar sillas o semitandem, para que puedan acompañar a personas adultas que por razones de dificultad del recorrido no podrían realizar. Además, es como abrirles a nuevas y mayores experiencias satisfactorias y una manera de integrarla a nuestra vida cotidiana.
Agosto 18, 2009 a las 9:16 am |
Lugares por descubrir. Ayer con mi sobrina descubrimos el Parque Hernández. Hay otro muchos lugares en Melilla, pero tan bonito y llanos…, no se me ocurren muchos. Descubrimos una pista de patinaje; el reloj de sol; la ludoteca; un pájaro y su nido que canta muy muy fuerte y bonito cuando nos acercamos; que se podía hacer zig-zag entre las palmeras; la bicicleta hace “silbiditos” cuando frenas muy fuerte; que la rueda de atrás hay que inflarla; siempre hay que mirar de frente, ceder el paso y usar el timbre si es necesario; recordamos la hora a la que cierra el parque infantil; bebíamos agua y pensamos en algo de comer que no fueran ni rufitos ni chucherías.